Gracias por aguantar ese dolor,
por inventar ese sabor,
por hacer siempre lo que quieres.
Gracias por esas cosas que no se pueden contar.
Aprendí a sufrir, aprendí a reírme de mí.
Me reconstruí, tuve que decir que sí, que sí.
Gracias por caminar siempre al revés,
por derretirte sí me ves,
por alargar ese momento.
Gracias por esas cosas que no se deben contar.







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